No tengo hoyos. Tengo sombras. Mas bien, si tengo hoyos, pero al menos mis hoyos no se mueven y no me sorprenden. Me sorprendieron cuando salieron y la primera vez que los senti. Me sorprendio su profundidad y lo que tarde en reconocer que habia antes ahi. Pero ahora, mis hoyos forman parte de mi, de esta que soy, tanto como mis colores y mis dedos.
Las sombras, sin embargo, son espantosas. Traicioneras, arrastradas y escurridizas. Se esconden detras de un bebe ajeno, del nombre de mis nenas, de las fechas, de los recuerdos, de las ganas. Son amorfas y convenencieras. Hoy toman forma de silla y una vez que me siento cambiaran por ser arbol. Sombras.
Y lo malo de la sombras no es su espanto, no es la sorpresa, no es en realidad el desencanto. Es todo lo que tapan. No dejan ver nada detras. No sabes de profunidades, de oportunidades ni de tropiezos. Las sombras te imobilizan y dan rienda suelta a la frustracion y los miedos y al quedarnos congelados esperando lo peor. Que es lo peor? El dolor, claro. Y esconden el sol tan bien y por tanto tiempo, que se nos olvida que esta ahi afuera, esperando por nosotros a que volteemos a otro lado.
Sombras.
Baby, esta semana te llene de sombras. Me dolieron los nombres y las primas, me dolieron los analisis y ultrasonidos, me dolio regresar a esta que yo fui, sin reconocer que no soy la misma ni tu eres ellas y que esta es otra historia y que no todas las Maria Jose del mundo me deben algo a mi
.
Sorry baby. Te cubri de sombras y te deje frio. Here is some sunshine now. All shining brightly for you.
Even me. Specially me.

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